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martes, 29 de octubre de 2013

Sobre Darío de Regoyos, en el centenario de su muerte...


Darío de Regoyos playin the guitar (1882), por Theo van Rysselberghe. Óleo sobre tabla, 30x42,5 cm.
En el Musée Royaux des Beaux-Arts de Bruselas, Bélgica.

lunes, 1 de octubre de 2012

Inocencio Urbina (1926-2012), in memoriam...

No es mi intención en la Pintura, ni la de escudriñar, ni teorizar más o menos convincente,
ni charlar menos o más claro y acertado, la mía es
Pintar y callar

Para ello creo cumplir muy gustosamente la solicitud de esta cuartilla diciendo:
Qué en la obra de mi amigo Inocencio Urbina Villanueva,
demuestra ser, por tradición familiar y auténtica vocación, Pintor.

Pintor, no se puede llamar a todos cuantos pintan y exponen.
Hoy a pesar de tantas tendencias dispares entre si, siempre se hace ostensible el qué es o no Pintor.
Urbina, es Pintor.

(Presentación de la Exposición Antológica en la Galería de la Caja de Ahorros de Mieres, por Paulino Vicente, 1977)


Otoño en Vía de Valdecuna (1979), por Inocencio Urbina. Óleo sobre tabla, 40x50 cm. Paradero desconocido.

sábado, 25 de agosto de 2012

Neil Armstrong (1930-2012), in memoriam...


De repente, me dí cuenta de que aquel guisante diminuto, bonito y azul era la Tierra.
Levanté mi pulgar y cerré un ojo, y mi pulgar ocultó el planeta Tierra.
No me sentí como un gigante. Me sentí muy pequeño.



Último desayuno de Neil Armstrong antes de partir hacia la Luna en el Apolo 11 el 16 de julio de 1969.



jueves, 7 de junio de 2012

Manolo Preciado (1957-2012), in memoriam...


Me pareció increible que ese día sin premoniciones ni símbolos
fuera el día de mi muerte implacable [...]
¿yo, ahora, iba a morir?

Después reflexioné que todas las cosas le suceden a uno
precisamente, precisamente ahora.
Siglos y siglos y sólo en el presente ocurren los hechos.

(Jorge Luis Borges, El jardín de senderos que se bifurcan, 1941)






domingo, 5 de febrero de 2012

Obituario de Dorothea Tanning, viuda de Max Ernst: escritora, pintora y escultora...

Fue el pasado martes 31 de enero cuando, a la edad de 101 años, falleció Dorothea Tanning, la que fuese durante treintaicuatro de ellos esposa de Max Ernst. Tanning llevó una vida realmente notable, no por haber vivido tanto tiempo, sino por haber vivido tan plenamente.

Nacida en Galesburg, Illinois, en 1910, se decidió por una vida dedicada al arte tras visitar la exposición 'Fantastic Art, Dada, Surrealism' en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. A principios de los cuarenta conoció a Ernst, cuando la esposa entonces de este, Peggy Gugenheim, buscaba obras de pintoras surrealistas para exponerlas en su nueva galería, Art of This Century. Sus sueños juveniles de convertirse en artista nos dejan ahora, tras seis décadas de producción, un promiscuo legado entre la pintura, la escultura e incluso la literatura. A pesar del fallecimiento de Ernst en 1976, cuando ambos vivían en Francia, regresó a Nueva York para comenzar un nuevo capítulo en su vida, y durante los últimos años de los setenta apenas abandonaba su estudio de pintura para, a mediados de los ochenta, poner en marcha su nueva carrera como poeta. Trabajó hasta sus últimos días, de hecho publicó su segundo libro de poemas, Coming to that (Graywolf Press, 2011), durante el otoño del pasado año.



Dorothea Tanning y Max Ernst, en 1947 en New York. Fotografía de Irving Penn.



Eine Kleine Nachtmusik (1943), óleo sobre lienzo, en la Tate Modern (Reino Unido). Los elementos principales de la composición
(un girasol extrañamenta animado, una muñeca de tamaño natural apoyada en una de las puertas, y la niña con el pelo al viento)
sugieren fantasías o pesadillas infantiles de la autora, propias de las novelas góticas que Tanning solía leer siendo niña.
El título está tomado, irónicamente, de la Serenata nº 13 para cuerdas compuesta por Mozart y fechada el 10 de agosto de 1787.